Roxette, con una admirablemente repuesta Marie Fredriksson a las voces, ofrecieron un concierto memorable en Madrid en esta fecha, por varios motivos. El fundamental era la ausencia del grupo de los escenarios de más de medio mundo por espacio de unos diez años, desde el tour del album Room Service que les trajo a La Riviera en 2001. En esta ocasión lo de menos era presentar su nuevo álbum, Charm School. Lo que realmente les movió a la hora de diseñar el repertorio fue la nostalgia y de hecho sus últimas creaciones como Have A Nice Day quedaron más bien a un lado, para dejar paso a megaéxitos como It Must Have Been Love (que según nos contó Per Gessle, empezó como un villancico y luego lo lió todo), el clásico de M80Radio How Do You Do, el tema extraido de su recopilatorio Pop Hits, Opportunity Nox, un cambiadisimo Crash Boom Bang que ahora es más rockero y cuyo comienzo interpreta Per en lugar de Marie, o The Look, enlazado para la ocasión con el Hey Jude de los Beatles.
Podéis consultar el repertorio completo aquí, y revisar vídeos de la actuación aquí.
Crónica de Rolling Stone aquí.
Web oficial aquí.
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En cariñoso recuerdo de una chica con "G" de Gloria
Al hilo de regalarle música, que aunque inusual y raro, es algo que siempre me ha gustado, no creo ser una excepción si digo que he comprado mucha música para regalar de Village People, Donato y Estéfano, Ricky Martin, Julio Iglesias, Enrique Iglesias (al cual debo que los canadienses sepan pronunciar mi nombre), Modern Talking o, sobre todo, David Civera y Chayanne. Lo que sorprende un poco a mis allegados, es que todos ellos se contaban entre sus favoritos para amenizar, sobre todo, sus tardes de plancha. Evidentemente nunca le amargaron dulces como los libros de la chick-lit más variopinta, por Federico Mocchia y otros muchos, ni los perfumes con número 5 y demás, por mucho que la sencillez y la modestia fueran su habitual tarjeta de presentación.
No pensaba lo mismo de artistas femeninas como Kylie Minogue, Luz o Marie Friedriksson (solista de Roxette), que siempre han gustado a grandes y chicos de muchas edades y nacionalidades, entre los que nos incluimos los dos coautores de este vuestro blog amigo, pero no eran santas de su devoción, ni muchísimo menos. Recuerdo tardes conduciendo de vuelta a casa de viajes cortos en verano, en las cuales mi padre cabeceaba en la parte trasera del vehículo, mi madre ponía cara de circunstancia y ambos me daban a entender que preferían mis CDs de Madonna, Scissor Sisters (a los que ella solía confundir, no sin razón, con los Bee Gees) o Eric Woolfson a la música de álbumes como X, de Kylie.
Pero si algo unió a las mujeres mencionadas, tanto a Kylie, Luz o Marie con mi madre y también con su hermana, fue la lucha, a veces infructuosa y frustrante, contra la que algunos llaman la Enfermedad del Siglo. Esa que deshace vidas, separa familias, diluye ilusiones y muchas veces se lo lleva todo por delante, y es algo más que una moda rápida, recientemente puso un fundido en negro a la vida de dos queridas mujeres que acostumbraban a vestir con colores vivos, no importaba a qué precio. Por suerte, las tres artistas mencionadas aquí pueden dar gracias a diario, y lo hacen, por algo que todos damos por sentado; estar vivas, y haber salido airosas de un duro envite que las podría haber convertido en historia pasada. Dios las dotó con el arte de cantar, de hacernos un poquito más felices con su música, y también de sobrevivir en tiempos duros.
Sirva este artículo para animaros en general a que regaléis música. No es sólo algo friqui, es saludable para nuestro espíritu. Cuando tengas un buen o mal día, cuando eches unas risas con amigos, cuando tengas contrtiempos, no sólo recordarás lo bueno o lo malo que pasó, sino también qué canción estabas escuchando. Y sobre todo, sirva este artículo para honrar la memoria de la mujer que lo empezó todo, por la cual estoy aquí dandoos la vara, de su hermana, la mas fiel cómplice, amiga y pariente, y también de la madre de ambas. Desde arriba nos cuidan y ven todos nuestros aciertos, nuestros fallos y nuestros progresos, ahora ya sin pena, sin agobios, sin enfermedades, y confío en que tengan a mano muchos centros comerciales para pasear, "vaciar las tiendas" (como decíamos irónicamente) y cafeterías con barra libre de tortitas con nata y sirope. Una imagen, la de su paseo y su merienda de los viernes, que algunos compartíamos tan religiosamente como nos lo hacía posible el devenir diario, que aún mucha gente conserva fresca en la memoria, y que ahora se seguirá repitiendo con otras personas, allí donde la amistad o el amor hayan calado más hondo.
A todas ellas, y particularmente a la que me trajo al mundo, gracias por haber existido. Cuidadnos.
Lucha contra el cáncer
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